Escrito por: Noemí Gálvez.

¿Alguna vez escribiste un objetivo que sonaba perfecto… pero en realidad estaba mal pensado? 

 

Cuando empezamos a trabajar en Comunicación Corporativa, es común enfrentarse al planteamiento del objetivo de comunicación y pensar que es una frase “bonita” que solo debe sonar bien. 

 

Nada más alejado de la realidad, la vida profesional nos demuestra que un buen objetivo puede marcar la diferencia entre una campaña que realmente resuelve un problema y otra que solo “suene bien”. 

 

Por eso, antes de escribir cualquier objetivo, lo primero es preguntarte:

  • ¿Qué problema comunicacional existe?
  • ¿A quién afecta?
  • ¿Qué está pasando hoy que debería cambiar?

No se trata de resolver todo, sino de enfocarse. 

Un buen objetivo no quiere cambiarlo todo, quiere cambiar algo específico y medible: lo que se sabe, lo que se siente o cómo se actúa frente a una marca, institución o causa. 

Por ejemplo: identificar si hay falta de conocimiento, mala percepción, confusión, desconfianza o poca participación de un público específico.

Y si de públicos se refiere, este es otro punto clave. 

Los objetivos se diseñan para generar un efecto en las personas y el verbo que elijas dice mucho de la intención estratégica del mensaje; por ejemplo, si buscamos: “informar”, “sensibilizar”, “posicionar”, “motivar” o “reducir percepciones negativas”.

Hazlo distinto: parte del problema, define el público, elige un verbo de efecto, redacta una frase única y aterrízala con SMART.

Errores comunes y cómo evitarlos

Objetivos múltiples en una frase: separa en sub-objetivos si es necesario.

Verbos vagos: elige verbos de efecto.

Sin plazo: define semanas/meses; evita “pronto”.

Desconexión estratégica: vincula con la estrategia del área o del negocio.

Un objetivo bien planteado también debe ser realista y alcanzable. 

No se trata de prometer cambios imposibles, sino de proponer transformaciones concretas que puedan lograrse con los recursos, el tiempo y los canales disponibles. 

En comunicación, menos es más: un objetivo claro es mejor que cinco mal definidos.

Paso a paso: del problema al objetivo

1) Identifica el problema con evidencia: Reúne datos, hallazgos y escucha de audiencias. Ejemplos de problemas: falta de conocimiento, confusión, desconfianza, baja participación.

2) Define el público (primario y secundario): Describe rasgos relevantes: rol, necesidades, barreras, canales preferidos.

3) Elige el verbo de efecto: Tu intención estratégica se refleja en el verbo: informar, sensibilizar, posicionar, motivar, reducir percepciones negativas, etc.

4) Redacta una frase única y específica: La estructura útil: Verbo + cambio esperado + público + plazo.

“Posicionar la nueva política de sostenibilidad entre colaboradores de planta en 12 semanas.”

5) Aterriza con SMART

  • Específico: ¿Qué exactamente debe cambiar (conocimiento, percepción, comportamiento)?
  • Medible: define KPIs (awareness, sentimiento, engagement, participación, tráfico por canal).
  • Alcanzable: recursos, tiempo y canales disponibles.
  • Relevante: alineación con objetivos del área/organización.
  • Temporal: fecha límite (ej.: 12 semanas).

Ejemplos: un objetivo mal determinado vs uno bien definido

Comunicación interna

  • Mal: “Mejorar la comunicación con los colaboradores.”
  • Bien:Sensibilizar al 70% de los colaboradores de planta sobre la política de seguridad en 8 semanas, elevando el recuerdo asistido del protocolo del 40% al 70% mediante intranet y briefings de jefatura.”

Reputación/Imagen

  • Mal: “Posicionar la marca como responsable.”
  • Bien:Reducir en 20% las percepciones negativas sobre el proyecto X entre líderes comunitarios en 3 meses, activando vocerías técnicas y medios locales.”

Participación/acción

  • Mal: “Aumentar la participación en eventos.”

Bien:Motivar a 300 estudiantes a registrarse en el foro de Comunicación en 6 semanas, usando email segmentado, redes y alianzas con facultades; meta de CTR ≥ 4%.

Recuerda que, si no hay problema, no hay objetivo.

En resumen, plantear objetivos de comunicación es un ejercicio de claridad, enfoque y empatía. 

Aprender a formular objetivos es uno de los primeros pasos para pensar estratégicamente como comunicadores corporativos. Antes de crear mensajes, campañas o contenidos, siempre vuelve a la pregunta clave: ¿qué problema quiero resolver con la comunicación?

¿Cuál es el objetivo que más te ha costado redactar? Déjalo en comentarios y lo revisamos juntos.

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